EL CUENTO VERDADERO
No soporto los pies después de
semejante excursión. ¡Recorrer tanto, sólo para llegar a las ficticias Tierras
del Cuento Azul! ¡Extravagancia! ¡Aberración! ¡Nada más propio de estos
reformadores enajenados! ¡Locos, inexpertos, utópicos, alucinados, bufones,
profetas!
El nos trajo hasta estas montañas
azules diciendo bellos discursos, haciendo mil promesas, describiendo
deslumbrantes genealogías, urdiendo encantadoras ficciones. Hemos gastado todas
nuestras reales riquezas, derrochado nuestros verdaderos recursos. ¡Estamos en
la ruina gracias a este demagogo!
¿Y ahora? Tendremos que escribir
gruesos volúmenes de novelas, novelines y novelones para regresar, llenos de
polvo, voluminosos, descompuestos, verosímiles, a la gris realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario