lunes, 23 de diciembre de 2013

EL CUENTO VERDADERO

 No soporto los pies después de semejante excursión. ¡Recorrer tanto, sólo para llegar a las ficticias Tierras del Cuento Azul! ¡Extravagancia! ¡Aberración! ¡Nada más propio de estos reformadores enajenados! ¡Locos, inexpertos, utópicos, alucinados, bufones, profetas!
 El nos trajo hasta estas montañas azules diciendo bellos discursos, haciendo mil promesas, describiendo deslumbrantes genealogías, urdiendo encantadoras ficciones. Hemos gastado todas nuestras reales riquezas, derrochado nuestros verdaderos recur­sos. ¡Estamos en la ruina gracias a este demagogo!

 ¿Y ahora? Tendremos que escribir gruesos volúmenes de novelas, novelines y novelones para regresar, llenos de polvo, volumino­sos, descompuestos, verosímiles, a la gris realidad. 

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