ACERCA DEL INSOMNIO
Traumatizados al ver a uno de los
suyos arrastrado por la corriente, los camarones decidieron tomar medidas más
efectivas para combatir el sueño.
Así, se colocaron cada uno una
alarma que sonaba cada vez que cabeceaban. Además, se llenaron de angustias y
preocupaciones; se hicieron unos maestros del stress. Contrataron bandas de
heavy-metal que tocaran una después de la otra, sin parar. Bebieron cientos de
litros de café. Leyeron y comentaron las noticias, insistiendo siempre con
fruición en lo mal que está todo y en lo peor que va a estar.
La sociedad de los camarones
escaló nuevas posiciones en el mundo del desarrollo. El éxito parecía
sonreírles, hasta que les mostró una extraña mueca.
Tantas preocupaciones y ruidos era
algo de veras fastidioso. Los más audaces y rebeldes se preguntaron si la vida
podría deparar algo más que sufrimiento. Estos pensamientos les aumentaron la
ansiedad y, con ella, el insomnio, con lo cual fue imposible cualquier salida a
su desdicha.
Otros, satisfechos de haber
logrado sus objetivos, se durmieron en sus laureles.
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