lunes, 23 de diciembre de 2013

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ACERCA DEL INSOMNIO
 Traumatizados al ver a uno de los suyos arrastrado por la co­rriente, los camarones decidieron tomar medidas más efectivas para combatir el sueño.
 Así, se colocaron cada uno una alarma que sonaba cada vez que cabeceaban. Además, se llenaron de angustias y preocupaciones; se hicieron unos maestros del stress. Contrataron bandas de heavy-metal que tocaran una después de la otra, sin parar. Bebieron cientos de litros de café. Leyeron y comentaron las noticias, insistiendo siempre con fruición en lo mal que está todo y en lo peor que va a estar.
 La sociedad de los camarones escaló nuevas posiciones en el mundo del desarrollo. El éxito parecía sonreírles, hasta que les mostró una extraña mueca.
 Tantas preocupaciones y ruidos era algo de veras fastidioso. Los más audaces y rebeldes se preguntaron si la vida podría deparar algo más que sufrimiento. Estos pensamientos les aumentaron la ansiedad y, con ella, el insomnio, con lo cual fue imposible cualquier salida a su desdicha.
 Otros, satisfechos de haber logrado sus objetivos, se durmieron en sus laureles.

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